en que ya ves la luz al final del tunel, que todo lo que estás haciendo parece que por fin va a ver la luz y que por fín la lista de tareas tiene más tachones que frases legibles ¿y qué hace mi cerebro en consecuencia? pues parar, dejar de pensar, en vez de aprovechar y tratar de terminar de tachar las faenillas pendientes, en cuanto me pongo con algo pasa por delante de mis ojos un duendecillo verde y me voy por los cerros de úbeda.
En fin, parece que yo, si no tengo la motivación del deadline no soy feliz
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